Renovar esta lámpara parecía una tarea sencilla, pero sin querer se convirtió en un pequeño "calvario" lleno de contratiempos, pero con final feliz. El proyecto era pintar y forrar la pantalla, ¿sencillo?.
La lámpara llegó por separado al taller, detalle que sería el desencadenante de una de las mayores dificultades.
Limpiamos las superficies e iniciamos el trabajo.
Un par de manos de imprimación multiuso.
Y un esmalte negro satinado para terminar.
Para la pantalla un tono plata y aquí llegó la primera dificultad. El pegamento de la pasamanería no se quitaba y pese a pintar se seguía notando; y la tela con la que íbamos a forrar era transparente
Así que con mucha paciencia y tratando de desperdiciar la menor cantidad de tela posible, recortamos los círculos y los fuimos pegando en todo el contorno.
Sacamos el patrón y recubrimos la pantalla.
Rematamos ambos extremos con pasamanería
Forramos el interruptor con dos círculos que rellenamos con flores aromáticas.
Y tan solo quedaba armar la lámpara, pero la pantalla no se sostenía, le faltaba un adaptador. Intentamos un montón de soluciones, sin éxito, y recorrimos un montón de tiendas en busca de la dichosa pieza hasta lograr encontrarla, y os podemos asegurar que no fue una tarea fácil, pero durante el proceso de búsqueda, preguntando en un lado y otro, llegamos a una tienda estupenda con un montón de accesorios del mundo "lamparil", una joya, que seguro nos sacará de algún apuro más.
El resultado final valió la pena, ¿no os parece?
¡Feliz martes!